07 junio 2009

El Nuevo País

Soy Ponceño. Siempre que me preguntan, aunque lleve como 10 años que no vivo en mi Pueblo, digo que soy de ahí aunque luego tenga que especificar que vivo en San Lorenzo y trabajo en el área metropolitana. Creo que es ese orgullo del que todos hablan y hasta critican que nosotros los ponceños llevamos. Hoy titubié en lo de: "lo demás es parking" al visitar / apreciar / analizar el pueblo de Caguas.


Fui en busca del Festival Criollo, pues entendía era este fin de semana. Al llegar al centro del pueblo, me dió la bienvenida el calor del alma de ese pueblo. La Catedral me sonrió y el reloj de próceres sonó su música. Eran las tres de la tarde. Al entrar a la ofician de Turismo, una Criolla me dió la bienvenida con una cortés sonrisa y un saludo cordial a mi hija, que me acompañaba. Inmediatamente después de comentarle lo que buscaba, me advirtió que este año, posiblemente para ahorrarse algunos costos, decidieron hacer el festival en el último fin de semana de la Feria de Agrimensura de hace algunas semanas atrás. Qué casualidad, que ese fin de semana fue el que yo escogí para ir con mi familia.


Al ver la situación, la dama, me entregó un folleto de lo que Caguas ofrece, un mapa del centro del pueblo y unos pasaportes para caminar la Ruta del Corazón Criollo. Pasaportes que en cada lugar visitado, me poncharían como si viajara a otro país. Mi cara debió mostrar la sorpresa, pues ella sonrió de mi transporte inmediato a Europa o a ciudades de Estados Unidos donde me han dado ese mismo servicio y bienvenida. No lo pensé dos veces, y aunque era tarde para comenzarla, decidí aventurarme a la Ruta.


El muy organizado mapa que ella me explicó detenidamente, ilustraba que estaba en el punto número uno, el segundo siendo a meros pasos de donde estaba. La Casa Alcaldía es hermosa por fuera y por dentro, pero se quedó corta al recibimiento caluroso de la doñita que nos dió la bienvenida. Éramos los únicos en el Museo de Historia (que se encuentra en la casa Alcaldía) así que éramos como reyes de una tierra lejana llegando a un Nuevo País por descubrir y así nos trataron. El museo estaba inmaculado, perfectamente iluminado y muy bien documentado.


La próxima parada fue el Museo de Arte de Caguas. Si no fuese por que habían más lugares que visitar, hubiese permanecido allí. Quizás debí llevar una caseta de campaña y quedarme a acampar en la Sala Carlos Osorio. El caballero que nos atendió fue igual de cortés que la dama anterior. Sé que si le hubiese dicho algo como: "Oye, vivo en San Loro y no tengo cómo llegar" hubiese cerrado el museo inmediatamente para llevarme a mi hogar. Me sentí abrazado por la humildad, hasta que ví la colección, que entonces me sentí humillado. "Dónde están mis piezas de arte, que las voy a quemar" fue lo que pensé. Aunque pequeña la colección, tienen piezas exquisitas de maestros como: Alfonso Arana, Carlos Osorio, Arnaldo Roche y Quintín Rivera. El espacio está perfectamente acondicionado, iluminado y mantenido. Ví que ese es el estándar del pueblo.


Luego de deleitarme un rato, tuve que partir para seguir nuestro camino. Fuimos al museo del Trovador donde mi hija vió por primera vez un Cuatro puertorriqueño. La próxima parada fue el Museo del Compositor. Allí ví caras familiares como las de Tony Croatto, Silvero Pérez, El Topo, Tito Auger, Draco, Remi (si, el payaso) y hasta René Pérez con Eduardo Cabra de Calle 13. Aquí me frustré porque mi reloj decía las 4:45pm y era momento de cerrar este y todos los museos. Mi hija no pareció frustrarse en nada, de lo contrario lo que me dijo fue: "Quiero mantecado" mire al cruzar la calle y vi la fila que había fuera de Rex Cream. "¡Que muchcachita!" dije, seguido de cruzar la calle para unirme a la reunión de helado-aficionados.


Terminamos la tarde, regresando a la plaza para montarnos en el carrusel tres veces, ver las cotorras y los peces en las fuentes. Tocamos los perros de algunas personas que paseaban con sus mascotas y de regreso a nuestra casa con una nueva historia para contar. Reflexioné sobre mi status de Ponceño, y afirmé que no me molestaría haber nacido en Caguas, El Nuevo País.


Aquí algunas fotos en el orden del recorrido.

















3 comments:

Sheila M dijo...

A mi Caguax me ganó con el Centro de Bellas Artes y el Jardin Botánico, pero no sabía del Museo de Arte y creo mandatorio el ir. ¡Excellente! Si Caguax puede, ¿por qué otros no, ah?

Ginny dijo...

Me encanta tu turismo interno. Siempre encuentrás qué hacer y lugares que visitar con tu chica... enseñándole su cultura y su país. Great example!

Ginny dijo...

Me encanta tu turismo interno. Siempre encuentrás qué hacer y lugares que visitar con tu chica... enseñándole su cultura y su país. Great example!

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