16 junio 2009

Máscara

Tengo un pequeño problema que me trae grandes consecuencias. Mi cara. Las personas con las que me desenvuelvo siempre saben lo que siento por que mi alma se desborda por mis ojos y sin palabras le comento lo que siento. En mi casa, Mami sabía cuando le escondía algo. En la escuela, los maestros sabían cuando había hecho una de las mías. En la universidad, los profesores sabían cuando no me comía el "BS" que decían. En mi experiencia en hoteles, los turistas conocían mi estado de ánimo a sus arrogancias y peticiones ridículas y ahora en la publicidad, la pobre traficante siempre se entera cuando soy víctima de alguna injusticia.

Los problemas que esto trae es que cuando piden que hable de algo, se me hace muy dificil mentir. Hacerlo requiere de un esfuerzo sobrenatural de mi parte. Nunca he tratado de cambiar esto en mi, pues creo me obliga a ser honesto. Pero hay ocasiones que desearía poder quitarme la máscara que llevo y ponerme una de alguien que está de acuerdo con lo que ve. O mejor aún, quitarme la máscara y reemplazarla por una de alguien a quien le importa lo que me hablan. Suena rudo. Lo es. Por eso creo que no puedo cambiarme la cara.

¿Alguien más padece de este síndrome de la verdad? ¿Alguien sabe cómo sacar el listón de eufenismos y defenderse contra si mismo?

Help.

2 comments:

Sheila M dijo...

¿Qué puedo decir que ya tu no sepas? A veces el ser transparente te convierte en espejo para otros. Si el otro no le gusta lo que ve... eso es otro cantar. Ser fiel a ti mismo es más importante, y claro, hay que jugar con diplomacia, sobretodo si la situación te obliga a estar 9 o 10 hrs en el mismo lugar. Not easy...

Nerdote dijo...

Yo soy un experto mintiendo. Pero no me gusta hacerlo.

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