22 septiembre 2009

Egipto - My Excellent Adventure

Jamás pensé que tendría que cruzar el desierto y dejarme llevar por el viento en las corrientes de El Nilo para encontrar lo que nunca se había perdido. Santo Santoro…

Hace poco llegué de Egipto y después de pasar una semana sacándome las escamas de arena, el dolor muscular, el agotamiento y el olor a camello, ahora solo queda la emoción de tan impresionante aventura. Si vas en tour, como lo hice yo, este viaje no es apto para flojos, tísicos ni llorones. El itinerario es intenso, el calor es sofocante y los mercados son retantes. Tuve la dicha de ir con gente que comparte mis intereses en lo místico, histórico y energético. Cool crowd! Yo le añadí a mi experiencia el asombro e incredulidad de niña ingenua ante la grandeza de los templos, que ahora son color arena, pero en su tiempo eran ricos en colores brillantes de piedras semi preciosas; turquesa, esmeralda, coral, oro, entre otros.

El Cairo es una ciudad dura y ruidosa, las leyes de trásito están FPO y el respirar se convierte en un ejercicio conciente entre el humo del cigarrillo y la arena. Me chocó que las Pirámides están en el mismo centro de la ciudad, siendo la parte posterior la que da para un lado del desierto (donde te tomas las fotos) y la parte anterior con la Esfinge que da para la calle…yeap! Pero eso no les quita la majestuosidad; siguen y seguirán siendo algo “fuera de este mundo” y entrar en ellas es un ejercicio de humildad y perseverancia (sobre todo para los claustrofóbicos).

Disfrutamos un crucero de 5 días en El Nilo y ahí comenzó mi re-encuentro. El río es imperial, sereno, mágico, calladamente imponente…me sentía libre. Paramos en Luxor, Aswan, Edfu y Kom Ombo. Visitamos un pueblo nubio, nos pintamos con henna, paseamos en camello donde me sentí dueña del mundo ante las dunas doradas. Navegamos en falucas (veleros) para olvidar el dolor del cuerpo. La puesta del sol fue un encuentro diario entre los dioses del agua y del fuego y compartimos con gente buena de Brazil, España y Costa Rica.

Todavía camino en las puntas de los pies, pues aún no he pisado tierra. Poco a poco iré poniendo en palabras lo que baila conmigo todas las noches y me recuerda que el olor a camello no es tan malo... luego de varios días.


Pirámides de Giza





Templo de Luxor


Paseo en camello en Aswan

Diseño nubio en henna


Paseo en faluca en el Río Nilo

3 comments:

Rick dijo...

No es suficiente. Aunque me transporté con tu narrativa, quiero más. Imagino que así también te sientes. Pa' la próxima, pido que me metas en la maleta para acompañarte. Wow. Gracias por compartir tu experiencia con nosotros. 

Sheila M dijo...

Tienes razón, el espacio traiciona. Si pudiera escribiría un precioso mamotreto lleno de claves, viajes astrales y experiencias... con arena incluída. Tendré que inventarme algo...

Rick dijo...

Espero que cuando te vea me puedas transmitir un poco más sobre tu experiencia. Aunque asumo que la manera correcta de experimentarlo es...experimentándolo.

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